Los virus son agentes infecciosos inteligentes. El SARS-CoV-2 que provoca una fuerte neumonía acompañada de otros problemas de salud ha demostrado esa capacidad de buscar soluciones ante las adversidades: muta y con mucha rapidez.

Luis Enjuanes, director del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, dijo en abril pasado a RTVE que «es un virus muy inteligente: actúa como una guerra de guerrillas». «Este virus se oculta mucho tiempo y cuando da la cara, cuando ya lo puedes combatir, se ha difundido mucho entre mucha gente».

El mundo vivió meses críticos con los efectos de un virus poco conocido, que se sabía provino de China. Italia, España, Ecuador, Perú, Estados Unidos y otras naciones sufrieron episodios agónicos por la mortandad y enfermos.

En la actualidad, muchas naciones viven una segunda ola de contagios; otros, en cambio, empiezan a registrar brotes. No obstante, esta nueva transmisión del virus es distinta: el virus mutó. Científicos de diferentes países estudian variantes del agente, unas más agresivas que otras.

«Investigadores de Houston informaron días atrás que la variante de la COVID-19 conocida como D614G afectaba al 99,9% de los pacientes estudiados y que era muy probable que se propague con más rapidez. El estudio, publicado en la revista Nature, explica por qué esta cepa que se ha extendido a nivel mundial tiene un potencial de contagio mucho mayor», recoge el portal Redacción Médica.

La investigación se realizó en hamsters y en células epiteliales de un pulmón humano. Los científicos hallaron que «esta mutación de la proteína en la envoltura del virus G614 mejora su replicación, tanto en el pulmón como en las vías respiratorias».

«Las distintas replicaciones tienen una diferencia de 13,9 veces entre el virus D614 y el nuevo G614».

Según las conclusiones del estudio, en comparación con el virus D614 original, el nuevo virus G614 se replica a un nivel más alto en las células del pulmón y en los tejidos primarios de las vías respiratorias superiores.

Otra de las variaciones que han sido descubiertas hace poco es la denominada 20A.EU1, cuyo estudio lo realiza un equipo de científicos que rastreó el virus hasta concluir que los españoles que viajaron en el verano lo expandieron por el continente, detalla una publicación del portal Economía Digital.

¿Afectará esta mutación a la efectividad de la vacuna?

Esta interrogante relacionada con la variante D614G del coronavirus tiene una respuesta: «Las pruebas realizadas en los roedores demostraron que no tiene por qué reducir su efectividad. No obstante, señalan que las terapias de anticuerpos deben probarse con esta variante para ver su incidencia con esta mutación».

Los investigadores de este estudio sostienen que los hallazgos que han realizado tienen “implicaciones importantes para comprender la evolución y la propagación de la pandemia de COVID-19, así como la eficacia de la vacuna y el desarrollo de terapias de anticuerpos. Los esfuerzos futuros deberán ir encaminados a estudiar nuevas mutaciones, incluidas las que estén relacionadas con la sustitución de la proteína D614G en el SARS-CoV-2”.