El próximo 27 de noviembre, los negocios esperan la reactivación económica, a propósito del Black Friday o Viernes Negro, en español. Esta fecha se ha establecido para motivar las compras en locales o a través de Internet, sobre todo en este año, cuando la pandemia de coronavirus ha forzado a evitar las aglomeraciones y a mantener distanciamiento físico.

El Viernes Negro es una época que se estableció en Estados Unidos que se fijó después del Día de Acción de Gracias y se caracteriza por ofertas y rebajas importantes en diversos productos. La idea se replicó en otras naciones con estrategias comerciales similares, además es la antesala del popular Cyber Monday, que nació en la década pasada y que este año será el 30 de noviembre.

Para contrarrestar los efectos de la pandemia, varias empresas han anticipado las ofertas desde los primeros días de noviembre y lo extenderá hasta el fin de mes.

Una encuesta realizada a 1.000 personas por Advance Consultora y Marketwatch refiere que 34 % tiene pensado hacer compras el Viernes Negro y 38 % aún no sabe. Otro 28 % dijo que se abstendrá de comprar en esta ocasión.

El Black Friday se ha convertido en una fecha muy esperada alrededor del mundo. Es la de mayores ofertas en los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, y su práctica se ha extendido a otros países, principalmente de Europa y Latinoamérica.

El rango de edad en el que se observa mayor decisión a comprar se sitúa entre los 25 y 34 años y la disposición de participar es más acentuada en Quito, según la encuesta.

Se espera que este año exista un incremento en las ventas por los canales digitales en comparación con otros periodos, además un incremento en la oferta de productos. Varias empresas han anunciado descuentos de hasta el 70% en los precios.